¿Qué es la educación virtual?

El concepto de la educación virtual surge de manera paralela con el desarrollo de las tecnologías de la información, en concreto con el desarrollo de internet, que redefine lo que hasta ese momento era la llamada educación a distancia, basada en medios analógicos como la radio, las cartas, la televisión, casetes o folletos.

 

La educación a través de medios virtuales revoluciona el concepto, porque flexibiliza aún más el acceso y los tiempos para el aprendizaje, con materiales que están disponibles en cualquier momento y lugar, claro está, a través de la mediación y disponibilidad de la tecnología necesaria para su acceso.

 

La educación virtual no es una modalidad mejor o peor que la educación presencial, es una forma diferente de asumir el proceso de aprendizaje, incluso ambas son modalidades que pueden complementarse, explica la comunicadora social, doctora e integrante del grupo de investigación de educación en ambientes virtuales de la Universidad Pontificia Bolivariana, María Elena Giraldo.

 

Esto, señala, echa por tierra el mito que plantea que la educación virtual como una modalidad de menor calidad.

 

“Si usted no dispone de recurso en términos de docentes preparados, infraestructura o calidad de los contenidos no será buena ni la educación presencial ni la educación virtual”, puntualiza.

 

Si bien, una y otra son modalidades que deben sustentarse en iguales niveles de calidad, sí existen algunas diferencias basadas en la forma que el profesor puede transmitir el conocimiento, y también las actitudes y aptitudes de los alumnos para asumir esa nueva forma de aprendizaje.

 

Frente al primer aspecto, plantea María Elena Giraldo tanto en lo presencial como en lo virtual es necesario contar con un saber que enseñar; y también se requiere una metodología, un saber enseñar ese saber.

 

Relaciones distintas

 

La diferencia se presenta en la mediación entre profesor y alumno. En la virtualidad, plantea, la escritura es una forma esencial para la transmisión de ese conocimiento, y de igual forma cambian las formas y los momentos de interacción con los alumnos.

 

Agrega Oscar Aguer, vicepresidente senior y canciller de asuntos académicos de la Red Ilumno —que agrupa a 10 universidades en siete países de Iberoamérica—, que el desarrollo de plataformas virtuales en la educación permite también que los profesores puedan introducir de manera más activa en el desarrollo de sus programas el análisis de casos.

 

El desarrollo de un proceso de educación virtual, argumenta Aguer exige desde la institución educativa unos procesos académicos sumamente claros en virtud que sus alumnos no están físicamente presentes, y muchas veces incluso están dispersos no en un país, sino por todo el mundo, la implementación de un soporte tecnológico totalmente fiable, un modelo académico y de interacción con la plataforma fácil de usar, y una capacitación de alto nivel en su cuerpo docente.

 

Autonomía, no soledad

 

También desde la perspectiva del alumno, el desarrollo de un modelo de educación virtual plantea unos retos importantes. Uno de ellos tiene que ver con la forma como asume su aprendizaje.

 

Explica María Elena Giraldo que se pasa de alumnos menos heterónomos a alumnos más autónomos. Esto es, pasar de personas que asumen su proceso educativo con base en unas metodologías y procedimientos impuestos “alumnos que creen que con la presencialidad empieza y termina todo”, a personas que deciden cómo y cuándo desarrollar su proceso de aprendizaje. Y por esto mismo es un proceso más exigente en el compromiso, agrega la especialista.

 

No significa que el estudiante esté solo, simplemente que es más responsable de su propio aprendizaje.

 

Pero también para el docente la virtualidad tiene un alto nivel de exigencia en su preparación. Su plan de trabajo debe ser mucho más estructurado.

 

“En la virtualidad se debe tener de una vez todo el curso, y todos los materiales completos para el proceso, eso no siempre pasa en la modalidad presencial”, argumenta la investigadora de la UPB.

 

Un modelo de aprendizaje diferente, que demanda más responsabilidad por parte de estudiantes y docentes. Ahí se enmarca la educación virtual y hay que potencializarla. Contexto de la Noticia PARA SABER MÁS Funcional y de calidad

No es cierto que la modalidad virtual haga del proceso educativo algo más rápido, más sencillo. Los niveles de exigencia y de dedicación incluso en algunas ocasiones pueden ser mayores debido a la autonomía mayor que adquiere el alumno.

 

Y aunque en los últimos años el foco de la atención en educación está centrado en la calidad de los procesos, María Elena Giraldo, de la UPB, sostiene que es necesario mirar nuevamente a la virtualidad como una estrategia y una herramienta que puede ayudar a la ampliación de la cobertura en todos los niveles de la enseñanza.

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